Del interior del libro:

La embestida contra el ser humano –sería poco decir “familia”, “infancia” o “inocencia”– se ha tornado alucinante. No voy a asegurar que “no puede ser peor”, porque este lugar común viene repitiéndose desde hace siglos y, por lo visto, no hemos perdido el potencial de inventar cosas cada vez más trágicas. Pero la capacidad de desintegración del ser humano tiene un límite, y este es, si se me perdona lo prosaico, su extinción total; y da la impresión de que –no interviniendo Dios– no estamos lejos.

¿Va a superar el odio de los malos y su deseo de depravar, al amor de los buenos y a la pasión por sembrar el bien? Si es así, recemos para que Jesucristo venga muy pronto; porque ya no habría nada más que salvar. ¡Pero no es así! Hay amores dormidos, hay corajes desconcertados… pero cuando un amor se despabila y el coraje lo acompaña, el mal no puede sino retroceder. “¿Existe un límite infranqueable para el mal?”, se preguntaba Juan Pablo II en su libro Memoria e identidad; y respondía: “hay un límite impuesto al mal en la historia, y ese límite es el bien; el bien divino y humano”. ¿Podemos hacer el bien? ¿Sí? Entonces podemos ponerle un límite al mal. Un límite irreductible.

AUTOR: P. Miguel Ángel Fuentes, IVE.
PÁGINAS: 88
PRECIO: $50
Virtus 24: La Violencia de la Ideología de Género
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